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Vallita festejó sus 107 años junto a los trabajadores de Refinación Oriente

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“El mayor regalo que le podemos dar a la Virgen es abrir nuestros corazones a su hijo, Jesús, y ser constructores de una nueva sociedad donde reine la paz y el amor”, reflexionó el sacerdote Jorge Luis Zapata durante la misa de celebración de los 107 años de la coronación canónica de la madre y protectora del pueblo oriental, la Virgen del Valle, que tuvo lugar en los espacios del Sala Cultural del edificio sede de Refinación Oriente.

 Este evento formó parte de las actividades organizadas por los hombres y mujeres de fe mariana del negocio refinador con el propósito de mantener viva la llama del espíritu a través de la devoción a la Madre de los Cielos, una tradición arraigada en los corazones de los orientales.

 La festividad inició con una procesión de Vallita que tuvo como punto de partida el muelle Almirante Luis Brión, del campo residencial Guaraguao, y cuyo destino final fue la Sala Cultural de Refinación Oriente, donde la recibieron con alegría y música oriental la Banda Municipal de la Alcaldía de Sotillo, para luego iniciar un recorrido por diferentes áreas del Edificio Sede y compartir con el personal.

 El Gerente General del circuito refinador oriental, Johnnyel Ramos,tuvo la responsabilidad de ofrecer las palabras de bienvenida durante el acto litúrgico. Destacó la importancia de traer la palabra de Dios y de la participación activa y entusiasta de los trabajadores. “Conmemorar el nacimiento de la Virgen es algo sublime”, manifestó.

 Manuel Quijada, refinador de la Gerencia de Recursos Humanos y oriundo de la población de San Juan, en el estado Nueva Esparta, tuvo el honor de llevar a Vallita durante la procesión. Quijada mostró alegría y regocijo por la llegada de un nuevo cumpleaños de la Virgen oriental. Participar en estas fiestas es algo que “he hecho toda mi vida”, dijo.

 Para Jorge Silva, trabajador de la Dexeiy y también integrante del Frente Nacional de la Juventud Petrolera, esta fue “una experiencia nueva, que sirve para la integración de todos los trabajadores y para darle valor al patrimonio cultural y religioso que tiene nuestro estado”. Entre sus peticiones a la Virgen está el que todos los petroleros sigamos trabajando para “consolidar una Pdvsa Indestructible”.

 La Patrona de Oriente lo es también de los pescadores y de la Armada Venezolana, forma parte de la vida religiosa de los cristianos. Su devoción es una oportunidad que sirve de inspiración y para reforzar los valores del servicio y la esperanza, un momento propicio para la renovación de la fe espiritual, en la que los refinadores orientales nos sumamos con profunda veneración.