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Cinco preguntas sobre la prevención
El Tromboembolismo
Conocida como el “mal de la clase turista”, la enfermedad
tromboembólica venosa puede y debe prevenirse
con medidas físicas y farmacológicas
6 ¿Cuáles son los factores de riesgo de esta enfermedad?
“Existen factores de riesgo adquiridos; es decir, situaciones que predisponen a su aparición. Los más importantes son la edad avanzada, las intervenciones de cirugía mayor (caderas, rodillas, columna), los pacientes con inmovilizaciones prolongadas, como en caso de infarto cerebral o insuficiencia cardíaca, las enfermedades inflamatorias del intestino, el embarazo y puerperio, las neoplasias y los anticonceptivos orales. Además, existen factores de riesgo congénitos, que conllevan una tendencia genéticamente determinada para presentar la enfermedad. Por otra parte, fumadores, hipertensos, sedentarios y obesos tienen mayor riesgo a padecerla. El consumo de alimentos chatarra y, en exceso, de bebidas alcohólicas también es un factor a considerar. Las personas que tienen más riesgo son las que están, por una u otra razón, en reposo prolongado, porque la sangre se vuelve más coagulable mientras se mantiene estática. Por ello los médicos insistimos en que es fundamental el movimiento”.
7 ¿Cómo se previene?
“Numerosos estudios han demostrado la eficacia de las medidas profilácticas en las distintas situaciones de riesgo de la enfermedad tromboembólica. En el caso de los pacientes quirúrgicos, se ha estimado que la mortalidad puede reducirse hasta 60%. Asimismo, el riesgo de trombosis venosa profunda post quirúrgica puede reducirse hasta en 75% de los casos. Sin embargo, la profilaxis aún no se aplica en la práctica médica rutinaria como debería. La detección precoz y la prevención son fundamentales para disminuir las secuelas que puede producir a medio y largo plazo la enfermedad tromboembólica venosa. Prevenirla es luchar contra los factores de riesgo”.
En viajes largos, quienes están en reposo y se levantan
bruscamente corren el RIESGO de que se formen trombos
8 ¿Cuáles son propiamente, las medidas a tomar para evitar la enfermedad?
“Las principales medidas preventivas son, en primer lugar, medidas físicas y, en segundo, farmacológicas. Entre las primeras serán beneficiosas todas las medidas que favorezcan el retorno venoso, como elevar los pies de la cama, la movilización precoz, así como los distintos modelos de vendajes, compresión neumática y medias elásticas; todo ello para aumentar el flujo de las venas profundas de las piernas. Las medidas farmacológicas están indicadas principalmente en pacientes con riesgo elevado y en aquellos que estén en reposo prolongado. Aquí entran en juego los anticoagulantes”.
9. En esta situación, ¿Cómo influye la aspirina?
“La aspirina lo que hace es impedir la formación de trombos en las arterias. Los trombos pueden formarse tanto en las arterias como en las venas. La diferencia es que las venas regresan la sangre al corazón y las arterias son las que salen del corazón a nutrir a todo el organismo. Se pueden formar trombos en todas ellas. La aspirina lo que hace es inhibir a las plaquetas; esto es, la agregación plaquetaria”.
10 ¿Quiénes deben estar atentos a la prevención?
“La prevención debería aplicarse, en primer lugar, en personas con riesgo. Si una persona va a viajar durante 12 horas en un avión, debe hacer movimientos durante el vuelo; es decir, ejercicios para mover las piernas y los brazos que evitan la formación de coágulos. Si un paciente va someterse a una cirugía y va a estar en reposo, esa paciente tendrá riesgo para desarrollar trombosis. Necesariamente en ese paciente debe hacerse una profilaxis. Durante el reposo se le deben administrar anticoagulantes. Un 50 por ciento de los pacientes operados por una cirugía ortopédica mayor (prótesis de cadera o de rodilla, fundamentalmente) acaban sufriendo un tromboembolismo venoso si no reciben tratamiento profiláctico.
Las terapias actuales para prevenir esta enfermedad, así como el tromboembolismo pulmonar (cuya incidencia se sitúa entre el 7 y el 11 por ciento de los pacientes operados sin profilaxis y que puede ser fatal en el 1 por ciento), se basan en la administración de heparinas. Por otra parte, los pacientes que tienen una válvula mecánica o un marcapasos deben usar anticoagulantes de por vida, debido a que alrededor de la válvula tienden a formarse coágulos. Para recetarlos debe hacerse un examen para calcular la dosis que va a suministrarse día a día. La introducción de estos fármacos ha supuesto un gran avance; sin embargo, como todo, son susceptibles de mejora”.
Terapias con anticoagulantes
Se están desarrollando e investigando los inhibidores sintéticos del Factor Xa, inhibidores directos de la trombina. Uno de ellos es rivaroxabán, desarrollado por los investigadores de Bayer HealthCare. Es un inhibidor oral de una toma diaria que actúa directamente en el Factor Xa de la coagulación. Es un anticoagulante (medicamento diseñado para evitar y tratar coágulos de sangre) que se encuentra en desarrollo clínico avanzado para la prevención y tratamiento de trombosis en casos agudos y crónicos, que permite una administración conveniente tanto en el hospital como en casa. Cumple con los requisitos que se exigen al anticoagulante ideal: “Es oral, lo que facilita la adherencia al tratamiento cuando el paciente recibe el alta; su acción es predecible desde la primera dosis hasta el final de la terapia; tiene un margen de seguridad amplio; la dosis es fija, independientemente de la situación del paciente; no necesita un control periódico, y, además, presenta un riesgo bajo de interacciones con otros fármacos y alimentos”, destaca el doctor Gerardo Medina.

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