Naciones Unidas reclamó este jueves a los países medidas para proteger los derechos humanos de los refugiados y migrantes, tras la muerte de un padre y su hija al intentar cruzar el río Bravo desde México a Estados Unidos.

«Cuando lo vi, casi rompí a llorar, porque esto no puede estar sucediendo. No podemos tener a más gente que muera porque deciden emigrar a otro país», dijo la presidenta de la Asamblea General la ONU, María Fernanda Espinosa, durante una conferencia de prensa.

Para el secretario general, António Guterres, la imagen de los cuerpos del salvadoreño Óscar Alberto Martínez, de 25 años, y su hija Valeria, de 23 meses, «simboliza trágicamente la desesperación a la que se enfrentan muchos individuos y familias en busca de una vida mejor», según su portavoz, Stéphane Dujarric.

Tanto Espinosa como Guterres subrayaron que la fotografía es un nuevo recordatorio de la necesidad de que haya una mejor gestión de los flujos de refugiados y migrantes y de que se garantice el respeto de sus derechos humanos.

«Creo que estas tragedias, estas tragedias tan dolorosas, requieren respuestas contundentes», apuntó la diplomática ecuatoriana, que alabó los planes que ya están poniendo en marcha México y los países del Triángulo Norte de Centroamérica y que llamó a combatir el tráfico de personas.

Según Dujarric, el jefe de Naciones Unidas considera que estas muertes en la frontera entre México y EE.UU. recuerdan que el flujo de migrantes y refugiados tiene que ser gestionado por los países de origen, tránsito y destino y que los derechos básicos y la dignidad de esas personas tiene que ser respetada.

Preguntada por la separación en Estados Unidos de menores inmigrantes de sus familias, Espinosa recalcó que eso «no debería estar pasando» y apuntó que se trata de una cuestión que va más allá de lo migratorio y que afecta los derechos humanos.

«Las personas en tránsito son seres humanos, así que les corresponde tener garantizados sus derechos fundamentales», insistió.

Fuente: informe21