El animal estaba sano, pero su dueña falleció y dejó estipulado en su testamento que la mascota fuera sacrificada, incinerada y enterrada con ella.

La muerte de una mujer en Virginia (Estados Unidos) desató una discusión en torno a un supuesto caso de maltrato animal. Todo se debe a que la fallecida dejó una controvertida clausula en su testamento: que su mascota Emma, una perra shih tzu, fuera sacrificada, incinerada y enterrada con ella junto a ella.

El animal, que estaba completamente sano, fue efectivamente sacrificado a petición de la familia de la fallecida. Sin embargo, se abrió una discusión sobre si es ético o no matar a un animal que lleva una vida sana solo porque un ser humano así lo ordenó en un testamento.

El País de España, que escribió sobre el asunto, afirmó que los trabajadores del Refugio de Animales de Chesterfield, al que la mascota llegó el 8 de marzo, estuvieron luchando para que el albacea del testamento de la mujer dejase vivir a la mascota y la entregara a una familia en adopción, en vez de ponerle la inyección letal.

Pero todo fue en balde. Finalmente, el animal fue sacrificado por un veterinario local. Salvo raras excepciones, en Virginia enterrar animales y personas en el mismo cementerio es ilegal. Sí se puede llevar a cabo en cementerios privados o familiares. En algunos Estados de EEUU está autorizado, y en otros, existen zonas de enterramiento de mascotas cercanas al área de las tumbas humanas.

La Asociación de Directores Funerarios de Virginia, por su parte, calificó esta práctica de «abominable», aunque en Virginia la ley reconoce a las mascotas como propiedad de sus dueños y avala la eutanasia a un perro.

Fuente: caraotadigital